Los escritores del boom y el post-boom escriben autobiografías, a veces un tanto prematuras, destinadas a consolidar sus mitologías. En este clima de ideas la poética novelesca latinoamericana se reconoce en la afirmación de que toda literatura es autobiográfica.

En los comienzos del siglo XXI el espacio narrativo se arma a partir de una doble mirada que conjuga la novela de artista y el testimonio. La escritura se desliza desde los mitos literarios a las "vidas desnudas: Los "detectives" /críticos de Roberto Bolaño buscan las sombras mitológicas de la estridentista Cesárea Tinajero y del escurridizo Benno Von Arcimboldi y se encuentran con las muertas de Santa Teresa en un recuento del crimen en el siglo XX. Juan Valdivieso (casi un doble de Juan Villoro), el protagonista de El testigo, persigue la historia del autor de La suave patria, Ramón López Velarde, y en la provincia se precipita en el mundo de los cárteles del narcotráfico y opta por refugiarse en los Faraones. Fernando Vallejo escribe las biografías de José Asunción Silva, Porfirio Barba Jacob y Rufino Cuervo al mismo tiempo que retrata a los sicarios en Medellín. Leonardo Padura Fuentes investiga los secretos de José María Heredia en La novela de mi vida, y un supuesto crimen de Ernest Hemingway en Adiós Hemingway, siempre desde la mirada del exiliado o del policía escritor Mario Conde. Carlos María Domínguez escribe sobre Roberto de las Carreras al mismo tiempo que arma una fascinante alegoría acerca del fin del libro ante la atónita mirada de los desposeídos de los médanos, habitantes de la verdadera "línea de sombra".

En esta larga lista de novelas observamos los contrastes entre historias de vidas "literarias" y relatos testimoniales centrados en vidas desechables, despojadas de atributos y reducidas a su condición de víctimas. Entre las sombras de autor de los distintos pasados, estas ficciones revelan sus preferencias por los fantasmas fundacionales de nuestra trágica modernidad. Una imaginaria y temblorosa "ciudad letrada" de papel, es la curiosa duplicación del pasado literario, donde espejea un presente ambiguo y fracturado. En el fondo estas búsquedas se resumen en la frase de Bolaño en 2666: "A veces alguno cree ver a un escritor alemán legendario. En realidad sólo ha visto una sombra, en ocasiones sólo ha visto su propia sombra".

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Carmen Perilli - Investigadora del Conicet y profesora de Literatura latinoamericana de la UNT.